Los traductores nos las vemos y nos las tenemos cada día con las curiosidades más insospechadas de todas las especialidades habidas y por haber: que si ingeniería genética para una novela futurista, que si la fabricación y el temple de espadas medievales para una histórica, que si la producción láctea en la Ucrania soviética para un ensayo, que si jerga adolescente del condado de Maine.
Acostumbrados como estamos en nuestros días a que todo aparezca en Santa Internet, tenemos que aprender a cribar información, sopesar fuentes, esquivar semiverdades, movernos entre rumorología y pseudociencia y, sí, muchas veces recurrir de nuevo en busca de fuente de autoridad (o tempora, o mores!) al papel.
No está mal recordar de vez en cuando que una buena documentación es algo más que entrar en Google. Por eso nos ha llamado la atención esta genial viñeta de Randall Munroe en xkcd.com:

DE DÓNDE VIENEN LAS CITAS:
CITAGÉNESIS PASO#1: Tras un intrincado proceso, el cerebro de un usuario genera datos. Los introduce en la Wikipedia. “La tecla de ‘Bloqueo de Desplazamiento’ fue diseñada por el futuro ministro de Energía, Steven Chu, para un proyecto universitario.”
PASO#2: Un redactor precipitado consulta la Wikipedia en busca de un resumen del tema que le toca tratar. “El ministro de Energía de EE.UU, Steven Chu (premio Nobel y creador de la omnipresente tecla de ‘Bloqueo de Desplazamiento’), ha declarado hoy ante el Congreso que…”
PASO#3: Los lectores, sorprendidos, acuden a la Wikipedia, ven el dato y lo marcan como pendiente de revisión. Un corrector que pasa por allí encuentra el artículo y lo incluye como cita. “Google mola, amigos.”
PASO#4: Ahora que otros redactores han visto una fuente fehaciente, reproducen el dato. “Cerebro → Wikipedia → Palabras → Redactor descuidado → Cita → Wikipedia → Dato citado → Redactores poco escrupulosos → Más citas → Wikipedia…”
Las referencias proliferan, lo cual completa el proceso de citagénesis.)
Da qué pensar, ¿verdad?
