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Cómo trabajamos

Los siete miembros de Anuvela® respondemos a un perfil de traductor que ha salido de una facultad o de un posgrado de traducción literaria, donde hemos participado en talleres, intercambios, jornadas y demás experiencias similares.

Así, desde un primer momento aprendimos a traducir poniendo en común diferentes versiones, consensuando, trabajando a partir de las ideas de otros compañeros tanto como de las nuestras y, en definitiva, colaborando para entrelazar la contribución de cada cual con el objetivo de que el resultado final sea una obra tan coherente y homogénea como el original.

Es lógico, por lo tanto, que todo esto se refleje en nuestro método de trabajo.

 

¿En qué consiste nuestro método de trabajo?

La característica principal es que se trata de un proceso colectivo.

Cuando nos llega una propuesta de traducción conjunta, lo primero que hacemos es analizar la viabilidad del proyecto teniendo en cuenta la fecha de entrega, la extensión, nuestra disponibilidad y el interés que despierta la obra en cuestión en cada uno de nosotros.

Acto seguido elegimos al coordinador. Se trata de una figura fundamental porque asume diversas funciones, entre otras: actúa como portavoz del grupo ante la editorial, se encarga de fijar el calendario de trabajo y de supervisar todo el proceso de traducción. Además, traduce una parte del libro, aunque suele asumir menos páginas que los demás participantes, ya que también se ocupa de leer toda la obra, corregirla y unificar criterios que no se hayan fijado previamente.

En cuanto al proceso de traducción en sí, no dividimos el libro entre los distintos participantes del proyecto para que cada uno traduzca unas cuantas páginas por su cuenta, sino que vamos entretejiendo el trabajo de unos y otros cada pocas páginas para que todos podamos seguir el hilo de la historia, el tono de la narración, la selección de vocabulario, etc. Todos participamos en la toma de decisiones para solucionar los problemas que surgen, aunque no afecten directamente a nuestras páginas de traducción.

 

Y ¿cómo lo conseguimos?

En primer lugar, gracias al despacho. El hecho de compartir espacio de trabajo nos permite organizar “comités de crisis” de forma espontánea para abordar los problemas que aparecen a medida que avanzamos en la traducción del libro.

Y en segundo, gracias a las nuevas tecnologías. La creación de glosarios y foros de debate en línea (a los que cualquiera de los participantes del proyecto puede acceder y que se actualizan de manera instantánea) nos permite ser más exhaustivos en la unificación de criterios estilísticos y de cuestiones terminológicas de diversa índole.

Así logramos que el resultado sea una obra unitaria, coherente y de calidad, realizada en un breve espacio de tiempo.